La pandemia y la salud de los trabajadores agrícolas del Valle
Día con día Luis Magaña está envuelto con los trabajadores del campo de diferentes maneras. Magaña comparte cómo la pandemia ha afectado la salud de muchos trabajadores agrícolas en Stockton durante un evento del USC Annenberg-Centro de Periodismo de Salud el 13 de abril.
Magaña visita con frecuencia los campos agrícolas donde se encuentran los trabajadores del campo y habla con ellos de los temas que los están afectando como la pandemia del coronavirus en este último año y que los sigue afectando tanto económicamente como al estado de ánimo de la personal y la carga mental de lo sucedido.
“Ha sido muy devastador para muchos trabajadores,” dijo Magaña de las situaciones que el mismo ha observado durante esta pandemia entre los trabajadores de la agricultura. “Hay personas que estuvieron en una situación de coma en hospitales, algunos perdieron una parte del cuerpo como el pulmón.”
Magaña es un defensor y organizador de los trabajadores agrícolas desde hace mucho tiempo y fundador de la organización sin fines de lucro Organización de Trabajadores Agrícolas de California (Lucha Migrante) en Stockton.
Aparte de que algunos trabajadores del campo han perdido a un órgano o están en condiciones de salud muy vulnerables, Magaña dijo que algunos están con la situación de detener en sus hogares cenizas de algún ser querido que murió debido a la pandemia y que esperan llevar las cenizas al lugar donde la persona nació.
“Ese es el caso de Javier Arceo que es de mi pueblo y que murió su papá,” dijo Magaña, quien también opera el Santuario de Lucha Campesina (Santuario para trabajadores agrícolas) en colaboración con grupos religiosos.
Magaña llegó a Stockton desde Michoacán, México con sus padres y siete hermanos en 1967 a los 12 años y trabajó en el campo durante décadas antes de abogar por mejoras en los salarios y las condiciones de vida y de trabajo. Organizó tres huelgas para recolectores de tomates que, según él, condujeron a un aumento salarial.
Hoy, camina por los vecindarios entregando suministros de protección COVID-19 y ayudando a los inmigrantes con problemas que incluyen condiciones de vivienda, pago retenido y condiciones de trabajo. Ha montado campañas en torno al pago justo, los derechos de los vendedores ambulantes y el fin de las muertes en los campos.
Antes de la pandemia Magaña dijo que cuando se saludaban entre conocidos utilizaban la frase, “¿Como estas?,” como un cumplido, sin embargo, ahora esa frase, ese ¿Como estas? Implica una pregunta por saber cómo estas sobreviviendo la pandemia.
“Eso está en la mente de muchos trabajadores que día con día están buscando dónde trabajar o están regresando a sus cosechas este año,” dijo Magaña, agregando que, aunque hay conciencia de llagar a vacunarse contra el virus del COVID-19, lo que se vivió el año pasado en la pandemia no se ha superado.
“No solamente perdieron lugares de trabajo o perdieron horas de trabajo. Lo más marcado es el haber perdido un ser querido y estar con las consecuencias de lo que pasaron si se enfermaron,” dijo Magaña. “Entonces todo esto es muy abrumador para planear a continuar adelante como otros años que esperábamos una cosecha.”
En otros tiempos, Magaña dijo que los trabajadores del campo planeaban cuantos ingresos podían acumular durante la temporada de trabajo en el campo. Sin embargo, ahora la mentalidad de muchos trabajadores y familias está enfocada en aceptar lo que paso y resignación a la posibilidad de que algo peor puede pasar en lugar de tener una esperanza en un futuro mejor.
“No es normal,” dijo Magaña agregando que el impacto de la situación se ve reflejado en familias migrantes que tienen viviendo 10 a 20 años aquí y que tienen hijos. “No hay el entusiasmo.”
Magaña dijo que los trabajadores del campo que se enfermaron de COVID-19, no solo han perdido la capacidad de producir, pero su estabilidad emocional, su salud mental ha sido afectada también.
Por ejemplo, Magaña dijo, que los muchos a los que les dio el COVID y que ya regresaron a trabajar han expresado más cansancio de lo normal, teniendo que recurrir a tomar más agua, a sentarse o tomar un pequeño descanso para seguir avanzando en el trabajo de ese día.
“Además tienen síntomas de ansiedad,” dijo Magaña de los indicios en personas después de haberse infectado del virus y agregando no solo en hombres sino también en mujeres. “Como que vino un envejecimiento prematuro, diría yo, por la causa de que sufrieron del COVID.”
Aunque la salud mental de una persona no se ve, Magaña dijo que se puede notar que la gente a perdió el ánimo con reacciones o comentarios como ‘hoy ya no puedo con tantas cosas,’ o ‘ahora que más nos puede pasar,’ ‘estoy a punto de volverme loca,’ ‘ya es mucho para mi cabeza,’ ‘ya no duermo,’ ‘se me están olvidando las cosas que hacer,’ siendo las mujeres más expresivas cuando se trata de la salud mental en comparación a los hombres.
Magaña dijo que, aunque su organización no tiene los recursos para proveer algún tipo de ayuda profesional en cuanto se refiere a la salud mental de los trabajadores del campo, para ellos es importante el saneamiento comunitario y brindar apoyo, solidaridad y actividad social.
“Seguimos entre la espada y la pared,” dijo Magaña ya que todavía hay restricciones para realizar aquellos eventos de convivencia que ayudaban a los trabajadores del campo a mantenerse positivos y apoyándose entre ellos mismo manteniéndose activos.
Magaña dijo a medida que la reapertura continúe es importante “aceptar la reapertura con un compromiso comunitario de saneamiento entre nosotros. Retomando actividades que antes teníamos, poco a poco, pero con un propósito de reconstruir lo que destruyo el coronavirus, esa armonía, esa convivencia de expresiones culturales.”
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de mayo de 2021, 0:00 a. m..