Ovaciones de pie para jóvenes “que son como todos” los demás danzantes folklóristas
NOTA DEL EDITOR: El sábado, el Ballet Folklórico Sueños y Esperanza de Whittier recibió una ovación de pie luego de realizar bailes veracruzanos. Esta es una mirada al grupo de un artículo de 2019 cuando actuó por última vez en el festival.
Vestidos en trajes azules de charro, los cinco danzantes entraron al esenario del Teatro Saroyan igual como los otros 51 grupos lo habían hecho antes.
Las seis muchachas, con sus faldas blancas con rayas azules, los acompañaron el domingo pasado por la tarde. Una en silla de ruedas. Al empezar la canción ranchera ‘El Caporal,’ los gritos empezaron.
“Abran el corral muchachos que allá viene el caporal.
“Viene corriendo un novillo por ese camino real.
“Haber si logra alcanzarlo pa poderlo jinetear.
“¡uya! ¡uya!, ¡uya! ¡uya! ¡jah!”
El público sacó sus cámaras para tomar vídeo o fotos, o ambos.
Esta no fue una presentación normal, y no sólo porque fue el único grupo en recibir una ovación de pié.
Ballet Folclórico Sueños y Esperanza, cual se formó hace 10 meses, es un grupo de jóvenes de necesidades especiales.
“Los conciertos de Showcase del 40 aniversario de DUF 2019 fueron coronados y bendecidos por la alegría y la energía puras del Grupo Folclórico Sueños y Esperanza,” dijo María Luisa Colmenárez, directora del festival de tres días de duración. “Cada bailarín de la casa tenía que haber sido devuelto al recuerdo de su primer par de Miguelitos (zapatos de calidad), su primer vestido de Jalisco (y su traje) y su primera actuación.
“Danzantes Unidos está inspirado en ellos para trabajar más duro y hacerlo aún mejor en los próximos 40 años. Seguiremos sirviendo como foro para la expresión artística en una capacidad integral para toda nuestra comunidad folklórica”.
Lázaro Vargas, director del grupo, dijo que los integrantes “están encantados. Están listos par ir otra vez a Fresno. Les encanto”.
Sin embargo, Vargas batallo por tres años para encontrar alguien como maestro/maestra del grupo.
“Fue la maestra número cinco”, explico Vargas en una entrevista telefónica sobre los origines del grupo.
“La verdad, no porque iban a fallar, pero era la emoción”.
“Dicen que aquel caporal monta un caballo roano,
“Con un lucero en la frente, y le llaman El Cubano.
“Pa correr es el primero, en las pistas y en los llanos.
“¡uya! ¡uya! ¡uya! ¡uya! ¡jah!”
El grupo del mismo nombre fue de los padres y niños que iban cada viernes a la Plaza México para participar en karaoke. Una noche, Vargas fue con sus hijos quien presentaron bailes folklóricos en ese lugar.
“Fue cuando ese jovencito, le llamo mi compadre William, me dijo: ‘Yo quisiera aprender a bailar folklórico”, recuerda Vargas, quien trabaja en una fábrica de puertas de baño.
“De allí me dio la tarea de buscar maestro”, dijo Vargas.
Unos maestros dijeron que estaban demasiados ocupados. Otros hicieron cita pero nunca llegaron.
“Yo pienso que pensaban que iba a ser difícil, que los jóvenes no podían aprender”, dijo Vargas.
Ballet Folclórico Sueños y Esperanza ha llegado. ¡Punto!
“Afortunadamente toda la gente los está recibiendo de buena forma”, dijo Vargas.
Después de su presentación de 7 minutos (también bailaron ‘El Jarabe Tapatío’ y ‘El Son de la Negra’), los integrantes posaron por fotos con el público y disfrutaron el reconocimiento de sus nuevos admiradores.
Vargas admitió que “estaba súper nervioso” antes de la presentación.
“Soy del purito Jalisco mi semblante lo dirá,
“Uso sombrero de charro y les brindo mi amistad.
“Y cuando tiendo la mano, la doy con sinceridad.
“¡uya! ¡uya! ¡uya! ¡uya! ¡jah!”
Él sabe que los jóvenes son nuevos al baile folklórico.
“Yo sé que no lo hacen perfecto. Me imagino que están igual que yo. La gente, lo que le gusta es la pasión por ellos”, dijo.
Los maestros han recibido una sorpresa también.
“Al principio estaba nerviosa,” dijo Vargas. “Dice que es más fácil trabajar con ellos que con otros. Ahora está contenta.
“Lógico, aprenden más despacio pero son más atentos, mas respetuosos”.
Vargas vio el grupo Corazones en Ritmo, un grupo de jóvenes de necesidades especiales, en Las Vegas hace unos años cuando sus hijos fueron a competir.
Se le quedo el idea de tener un grupo igual en Whittier, pero no fue hasta el día que William le dijo que quería bailar folklórico.
“Nuestra intención es formar otros grupos”, dijo Vargas, quien se dedica a trabajar como fotógrafo los fines de semana.
Colmenárez dijo que ya tienen una maestra para dar clases para bailadores de necesidades especiales para el festival 2020. Este año, los integrantes de BF Sueños y Esperanza tomaron las mismas clases que los otros 1,700 danzantes tomaron.