El entrenador iraní Amir Ghalenoei agradece a México por hacer sentir a Irán "como en casa"
La selección de la República Islámica de Irán arrancó su participación en la Copa Mundial del 2026 con un punto tras empatar ante Nueva Zelanda el lunes en el Los Angeles Stadium, sin embargo, el entrenador iraní Amir Ghalenoei le dio 10 puntos al gobierno y a su afición mexicana que ha apoyado al "Team Melli" desde su llegada a Tijuana hasta el estadio en Inglewood.
Irán llegó a Norteamérica en circunstancias extraordinarias. Las dificultades políticas que lo marcaron para establecerse en territorio estadounidense obligaron al equipo a trasladar su centro de operaciones a Tijuana, ciudad fronteriza que se convirtió en su hogar temporal durante la fase de grupos del Mundial organizado por Estados Unidos, México y Canadá.
Lo que inicialmente parecía una solución logística terminó convirtiéndose, en palabras del propio técnico, en una experiencia humana inesperada.
"Verdaderamente el pueblo de México, el gobierno de México y especialmente la gente de la ciudad de Tijuana hicieron que no nos sintiéramos extranjeros y que nos viéramos como en nuestra propia casa", expresó Ghalenoei durante la conferencia de prensa posterior al partido.
"No tuvimos sensación de estar lejos de nuestro hogar. Es algo digno de aprecio y agradecimiento que nos dieran esta energía. Nosotros también extrañamos esa ciudad; nos hubiera gustado regresar mañana, pero incluso ahora que estamos regresando, nos hace muy felices ir allí".
Las declaraciones del entrenador llegaron apenas minutos después de un encuentro intenso disputado en el Los Angeles Stadium, donde Irán reaccionó en dos ocasiones para rescatar un empate frente a una selección neozelandesa liderada por Elijah Just.
Los iraníes igualaron gracias a los goles de Ramin Rezaeian y Mohammad Mohebi, manteniéndose con vida en un Grupo G en el que todos los equipos sumaron un punto en la primera jornada.
El fútbol fue solo una parte de la historia.
Desde su llegada a Tijuana, la delegación iraní encontró escenas poco habituales para una selección que arribó en medio de tensiones diplomáticas y complicaciones administrativas. Aficionados mexicanos acudieron al aeropuerto para darles la bienvenida con aplausos y mensajes de apoyo. Días después, decenas de personas volvieron a reunirse a las afueras del hotel de concentración con la esperanza de conseguir una fotografía o un autógrafo.
Los cánticos de "¡Irán, hermano, ya eres mexicano!" acompañaron al equipo en todo momento.
Incluso antes del viaje hacia Los Ángeles para enfrentar a Nueva Zelanda, seguidores iraníes y mexicanos despidieron al equipo formando filas sobre las banquetas cercanas al hotel. Algunos ondeaban banderas iraníes; otros simplemente deseaban buena suerte a un grupo de futbolistas que había encontrado en Baja California una base operativa y, según sus propias palabras, un entorno acogedor.
Ghalenoei, quien aseguró acumular cerca de medio siglo vinculado a los estadios y a la competencia de alto nivel, reconoció que pocas experiencias le habían resultado tan significativas.
"Pienso que este partido ha sido uno de los mejores hasta ahora, y la gente, tanto dentro como fuera del estadio, lo disfrutó. Pero el ambiente del estadio fue un ambiente muy, muy hermoso", señaló el técnico. "Yo llevo cerca de cinco décadas, casi 50 años, en los estadios y en las competiciones, y esta experiencia fue muy buena para mí. Me alegró ver que toda la gente, de corazón, estaba feliz y apoyando a la selección de su país. En mi opinión, esto fue un logro muy grande".
El respaldo percibido por el conjunto iraní no pasó desapercibido para los jugadores. Uno de los anotadores del encuentro, Rezaeian, también aprovechó para agradecer públicamente a la afición mexicana.
"Tengo que agradecer a la gente de México. Fueron muy amables. Tuvieron un gran comportamiento hacia nosotros", expresó el futbolista iraní en zona mixta.
Sus palabras reflejaron un sentimiento compartido dentro del plantel. Aunque el partido se disputó en el área metropolitana de Los Ángeles, la cercanía geográfica y cultural con México se hizo evidente tanto en las tribunas como en el entorno que rodeó la preparación del equipo asiático.
La relación entre Irán y Tijuana comenzó a construirse semanas antes del inicio del torneo. Originalmente, el conjunto iraní tenía previsto establecer su base de entrenamiento en Arizona, pero las dificultades relacionadas con el ingreso de parte de su delegación derivaron en un cambio de planes.
FIFA confirmó posteriormente que el equipo operaría desde territorio mexicano y utilizaría instalaciones de los Xolos de Tijuana para sus entrenamientos.
Durante su estancia en la ciudad fronteriza, los entrenamientos se desarrollaron bajo estrictas medidas de seguridad, con presencia de elementos de la Guardia Nacional y acceso restringido al público. Aun así, las muestras de simpatía hacia la selección continuaron produciéndose de manera espontánea.
Tras el partido, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, visitó el vestidor de Irán para dirigirse al plantel. El dirigente reconoció el esfuerzo mostrado por el equipo en el empate ante Nueva Zelanda y les recordó que todavía quedan dos compromisos por disputar en la fase de grupos.
"Esta noche fue un partido difícil, con un poco más de suerte ganan", dijo Infantino. "Le demostraron a sus familias, a sus amigos, a su gente, al mundo, que están en la Copa del Mundo, que juegan bien y les quedan dos partidos más".
Infantino también destacó el impacto que, a su juicio, tuvo la actuación iraní dentro y fuera del terreno de juego. "Están enviando un mensaje muy poderoso a todo el mundo", afirmó. El presidente de la FIFA señaló que la selección iraní había logrado conectar con los aficionados presentes en el estadio.
"Unieron a todo el estadio aquí para que los apoyara, apoyara al Team Melli. Le están demostrando al mundo y enviando un mensaje muy fuerte", expresó ante los jugadores y miembros del cuerpo técnico.
Durante el encuentro en el vestidor, Ghalenoei agradeció las gestiones realizadas por la FIFA para que el equipo pudiera participar en el torneo, aunque también aprovechó para exponer las dificultades que, según afirmó, enfrentó la delegación iraní durante su preparación y estancia en Norteamérica. El técnico sostuvo que las condiciones impuestas afectaron la planificación deportiva del equipo y pidió a la FIFA tomar medidas para evitar que otras selecciones atraviesen situaciones similares en futuras ediciones del Mundial. Antes de despedirse, Infantino reiteró su respaldo al plantel.
"Esto es solo el comienzo de la Copa del Mundo. Ustedes están escribiendo la historia. Todo el mundo los está mirando", señaló. "Sigan jugando con el corazón".
Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.
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This story was originally published June 16, 2026 at 1:34 AM.