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Fan Festival de la Ciudad de México, la alternativa de consuelo para aficionados sin boleto del Mundial

Nicolás Poveda llegó desde Bogotá con la ilusión de ver el debut de Colombia el miércoles en la Copa del Mundo 2026 ante Kazajistán en el histórico Estadio Ciudad de México. Pero aún no tiene boleto.

En Colombia le ofrecían un boleto entre 700 y 800 dólares. Al llegar a la capital mexicana, los revendedores ya pedían hasta 1,000. Poveda espera que los precios bajen, aunque las posibilidades reales son escasas, pues Colombia es uno de los países que mayor número de aficionados moviliza en cada Copa del Mundo. Se espera que en las próximas horas, miles y miles de colombianos lleguen a la capital mexicana.

Si Poveda no consigue entrada, ya tiene listo su plan B: el Fan Festival del Zócalo.

El Fan Fest más grande de la Ciudad de México, ubicado en el corazón del Centro Histórico, se ha convertido en la alternativa más accesible del torneo para miles de aficionados, tanto locales como internacionales, que no pueden costear la entrada al estadio. A diferencia de ciudades sede como Los Ángeles, donde el acceso cuesta 10 dólares, en el Zócalo la entrada es gratuita. El recinto, que recibe a alrededor de 55,000 personas todos los días, alberga la pantalla gigante más grande del Mundial, de 30 metros de ancho por 17 de alto, junto con minicanchas de fútbol, activaciones de patrocinadores, comida y figuras de luchadores y calaveras típicas de la cultura mexicana, entre otras cosas.

Desde el Mundial 2002 de Japón/Corea, los festivales para ver los partidos han sido una opción muy popular entre aficionados que no cuentan con boletos para los juegos de la competencia. También se ha convertido en un punto de encuentro entre apasionados al fútbol.

Pero no ha sido todo sencillo para los organizadores en Ciudad de México. Además de las lluvias diarias que ha caído en la capital desde el inicio del torneo, las manifestaciones de maestros y familiares de desaparecidos han tensado el ambiente desde hace varias semanas, y estuvieron a punto de forzar la suspensión de la proyección del partido inaugural.

En respuesta, el gobierno de la Ciudad de México instaló muros metálicos alrededor del perímetro del festival, una imagen que contrasta con el espíritu celebratorio del evento. Esos muros han sido vandalizados con mensajes contra el gobierno y exigencias dirigidas a la presidenta Claudia Sheinbaum, tanto del sindicato de maestros, que demanda la restitución de las pensiones públicas eliminadas con la reforma al ISSSTE de 2007 y un aumento salarial, como de colectivos de familiares de los más de 130,000 desaparecidos registrados en México en las últimas dos décadas. Se estima que cerca de 6,000 maestros permanecen en el Zócalo.

Las movilizaciones también han afectado los accesos al festival. En los días que juega México, las autoridades recomiendan llegar con varias horas de anticipación; pues algunos aficionados esperaron más de tres horas para entrar durante la jornada del sábado, cuando Brasil enfrentó a Marruecos.

Nils Bakker, originario de Rotterdam, Países Bajos, llegó el domingo con su camiseta naranja para ver a su selección frente a Japón. Bakker y su hermano Daan se encuentran en medio de un viaje por México, pero no dejaron escapar la oportunidad de vivir el Mundial en uno de los países anfitriones, junto a Estados Unidos y Canadá.

"Vengo por la pantalla gigante, pero también para conocer a otras personas a las que les gusta el fútbol", dijo Bakker, quien encontró compatriotas en el Zócalo y festejó con aficionados mexicanos la apertura de la Copa del Mundo el jueves pasado por las calles de la capital mexicana.

Albert López, de Nezahualcóyotl, Estado de México, resumió el sentir de los locales mientras jugaba con su hijo con un pequeño balón.

"El ambiente es muy familiar, muy futbolístico", dijo López.

"Es algo increíble. El ambiente me hizo volver", dijo Raúl Quintana, de Ecatepec, Estado de México, que ya había visitado el festival y regresó por más.

Además del Zócalo, la FIFA habilitó cerca de 18 zonas de proyección en la ciudad, incluyendo una en la zona Marte Militar, aledaña al Auditorio Nacional. La presidenta Sheinbaum siguió los eventos del día inaugural desde el Fan Fest del Deportivo Hermanos Galeana, en la alcaldía Gustavo A. Madero, a unos 11 kilómetros del Palacio Nacional.

Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.

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