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Estados Unidos cae ante Alemania, pero llega al Mundial con señales positivas

La selección de Estados Unidos cerró su preparación para la Copa Mundial 2026 con una derrota competitiva por 2-1 ante Alemania frente a una multitud récord de 63.636 aficionados en el Soldier Field de Chicago, un resultado que, pese a la derrota, dejó señales alentadoras para el conjunto dirigido por Mauricio Pochettino a pocos días de su debut mundialista.

El encuentro representó la última prueba para el equipo estadounidense antes de iniciar su participación en la Copa del Mundo que organizará junto a México y Canadá. Del otro lado estaba una Alemania ubicada entre las principales potencias y que llegó al compromiso acumulando ocho victorias consecutivas.

La visita golpeó apenas comenzado el partido.

A los dos minutos, Kai Havertz aprovechó una jugada a balón parado ejecutada por Joshua Kimmich para adelantarse a la defensa estadounidense y conectar un cabezazo que venció al guardameta Matt Freese para el 1-0.

El inicio adverso no descompuso a Estados Unidos. Con el paso de los minutos, el equipo local adelantó líneas y comenzó a encontrar espacios. Sergiño Dest generó el primer aviso con un disparo desde fuera del área, mientras que Folarin Balogun también buscó el empate con un remate bloqueado por la defensa alemana.

La insistencia tuvo recompensa antes del descanso. Al minuto 39, un despeje de Alemania tras un tiro de esquina cayó en los pies de Antonee Robinson en la frontal del área. El lateral no dudó y conectó una espectacular volea de zurda que impactó el travesaño antes de terminar en el fondo de la red. El gol desató la euforia de los aficionados y permitió a Estados Unidos irse al descanso con el marcador igualado 1-1.

A diferencia del amistoso anterior frente a Senegal, en el que Pochettino realizó 10 cambios durante el descanso, el técnico argentino decidió mantener a su once inicial para arrancar la segunda mitad.

Sin embargo, Alemania recuperó la ventaja al minuto 57. Una rápida combinación de pases en espacios reducidos terminó con una asistencia de Havertz para Leroy Sané, quien sacó un remate raso que superó a Freese para colocar el 2-1 definitivo.

Estados Unidos volvió a verse obligado a remar contra corriente. Pochettino movió su banquillo en busca de respuestas ofensivas y el equipo generó algunas oportunidades en la recta final. Joe Scally estuvo cerca del empate con un disparo que pasó apenas desviado al minuto 81, mientras que Brenden Aaronson obligó al arquero Oliver Baumann a intervenir con una buena atajada en el minuto 87.

Aunque el empate nunca llegó, el rendimiento estadounidense dejó una imagen competitiva frente a uno de los candidatos a ganar el torneo. El conjunto local mostró capacidad de reacción tras recibir goles tempranos y mantuvo el partido abierto hasta los últimos instantes.

La noche también tuvo un componente simbólico. Entre los asistentes estuvieron 15 integrantes de la selección estadounidense que disputó la Copa del Mundo de 1994, la última vez que el torneo se celebró en suelo estadounidense. Figuras como John Harkes, Cobi Jones, Frank Klopas, Earnie Stewart y Eric Wynalda participaron en una ceremonia en la que entregaron de manera simbólica la estafeta a la nueva generación.

La asistencia de 63.636 espectadores estableció además un nuevo récord para un partido de la selección masculina de Estados Unidos en Soldier Field, reflejando la expectativa que rodea al equipo de cara al inicio del Mundial.

Ahora, el onceno estadounidense va rumbo a Irvine, donde completará sus últimos entrenamientos antes de enfrentar a Paraguay el 12 de junio en su debut dentro de la fase de grupos.

Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.

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