Memo Ochoa: Compartir una marca histórica en el Mundial con Messi y Cristiano sería un orgullo para México
A Guillermo 'Memo' Ochoa le ha tocado vivir casi todo lo que un futbolista mexicano puede imaginar. Mundiales, títulos, críticas, idolatría, atajadas imposibles y noches en las que cargó prácticamente solo con el peso de una selección entera. Pero a sus 40 años, el histórico arquero tapatío parece mirar el final con una tranquilidad distinta. Sin dramatismos. Sin nostalgia exagerada. Como alguien que sabe exactamente lo que consiguió y lo que todavía quiere regalarle al fútbol mexicano antes de despedirse.
El portero mexicano confirmó recientemente que el Mundial de 2026 será el último de su carrera con la selección mexicana y probablemente también como futbolista profesional, cerrando así una trayectoria que lo pondrá en una lista reservada para muy pocos nombres en la historia del fútbol.
Si logra disputar por lo menos un minuto en el torneo de este verano, organizado por México, Estados Unidos y Canadá, Ochoa se convertirá en uno de los pocos futbolistas en asistir a seis Copas del Mundo, una marca que compartiría únicamente con figuras como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Aunque el propio guardameta deja claro que jamás se pone a la altura de esas leyendas.
"Estar en esa lista exclusiva sería algo por supuesto fantástico en lo personal, pero más bonito y más interesante que el día de mañana se acuerden de que un mexicano comparte esa lista con ellos", explicó Ochoa durante una entrevista relacionada con su nueva campaña publicitaria junto a Pepsi: "Soccer Deserves Pepsi".
"Ellos están a distancia luz con lo que han hecho en sus carreras, los goles que han marcado, los títulos que han levantado. Yo no me pongo en comparación con ellos para nada. Pero lo más bonito sería que el día de mañana podamos ver a un mexicano en esa lista".
Las palabras de Ochoa llegan en un momento particular de su carrera.
Después de haber quedado fuera de algunos procesos recientes con la selección mexicana y de atravesar dudas sobre su continuidad tras Catar 2022, el veterano arquero encontró una segunda vida futbolística en Europa.
Primero apareció la oportunidad de jugar en la Serie A italiana con la US Salernitana 1919 y posteriormente continuó activo en Chipre con el AEL Limassol, manteniéndose vigente físicamente y alimentando la posibilidad de llegar a otro Mundial.
"Mi cabeza después del Mundial de Catar dijo 'a ver qué va a pasar'. Después me salió el tema de poder ir a jugar a la Serie A de Italia y pensé 'ya no estoy tan lejos, estoy muy cerca del siguiente Mundial'", contó el examericanista.
"Fue ahí cuando mi cabeza dijo 'puedo llegar, me siento bien, estoy bien, vamos a pelear'. Pero este va a ser mi último. Ahora sí, ya no hay vuelta atrás".
Ochoa habló del anuncio sin tono solemne. Más bien como alguien satisfecho con el recorrido. Porque su historia con México prácticamente atraviesa una generación entera de aficionados. Debutó profesionalmente con el Club América en 2004 y estuvo presente por primera vez en una Copa del Mundo apenas dos años después, en Alemania 2006. Desde entonces, pasó de joven suplente a símbolo absoluto del Tri en escenarios mundialistas.
En Brasil 2014 construyó quizás la actuación más emblemática de su carrera al convertirse en figura ante el anfitrión y detenerle todo a Neymar y compañía en Fortaleza. Cuatro años después, en Rusia 2018, volvió a firmar otra noche memorable en la victoria de México sobre Alemania, entonces campeona del mundo. Y en Catar 2022 añadió otro momento icónico al detener un penalti a Robert Lewandowski frente a Polonia.
Ahora, mientras se prepara para un posible último Mundial en casa, Ochoa asegura que el objetivo es mantener exactamente ese nivel de exigencia.
"Esa es la línea, esa es la vara", dijo cuando se le recordaron sus actuaciones históricas. "La intención es estar a ese nivel. Si me toca estar dentro de la cancha, hacerlo. Tengo que estar listo para hacerlo a ese nivel. Y si no me toca hacerlo, ayudar y apoyar".
Porque aunque su nombre sigue siendo uno de los más importantes en la historia reciente del fútbol mexicano, el puesto titular ya no le pertenece automáticamente. El técnico mexicano Javier Aguirre ha insistido públicamente en que Ochoa tendrá que competir por un lugar como cualquier otro jugador, algo que el propio guardameta acepta con naturalidad.
"Me lo tengo que ganar", dijo recientemente Ochoa en declaraciones recogidas por medios internacionales.
Mientras tanto, el veterano arquero también disfruta la posibilidad de mirar hacia atrás y reírse de todas las historias que le dejaron casi dos décadas alrededor de las concentraciones mundialistas.
Porque detrás del personaje serio que aparece bajo los tres postes, existe un futbolista que ha vivido prácticamente de todo dentro de las Copas del Mundo.
"Ya nos ha pasado de todo", recordó entre risas.
Desde anécdotas imposibles en Alemania 2006 hasta carreras clandestinas en carritos de golf durante Sudáfrica 2010. Ochoa habló incluso de animales que entraban por las ventanas en las concentraciones y de partidos improvisados en playas brasileñas que jamás salieron a la luz pública.
"En Sudáfrica nos tocaban carritos de golf. No sabes las carreras que había en los carritos que la gente no veía. Terminaron los carritos volteados por todo el centro de concentración", recordó. "En Brasil se armaban retas en la playa después de algunos partidos. Son tantos años que no es difícil recordar tantas cosas, buenas, malas, tonterías, pero ha sido muy divertido".
Es precisamente esa combinación entre longevidad, personalidad y actuaciones históricas lo que convirtió a Ochoa en uno de los futbolistas mexicanos más reconocibles de las últimas dos décadas. Para muchos aficionados fuera de México, el apellido Ochoa se volvió automáticamente sinónimo de Mundial.
Incluso entre aficionados internacionales existe un reconocimiento especial hacia el portero mexicano por su capacidad para crecerse en los grandes escenarios.
Pero lejos de quedarse atrapado en la nostalgia, Ochoa también empieza a visualizar lo que viene después del retiro.
Y aunque admite que será prácticamente imposible desligarse completamente del fútbol, asegura que todavía existen proyectos importantes fuera de la cancha.
"Alejarme del fútbol es difícil. Mi nombre y mi imagen están asociados al fútbol", reconoció.
"Hay muchos proyectos por delante. Soy una persona que le gusta hacer acuerdos y proyectos a largo plazo [como esta con Pepsi]. Cuando compartes valores y objetivos, es más fácil trabajar juntos".
Por ahora, sin embargo, insiste en que toda su concentración está puesta únicamente en el Mundial.
"No hay que distraerse con más cosas. Lo mínimo que se merece la selección y el torneo que viene es estar enfocado 100% a eso".
México llegará a la Copa del Mundo 2026 con enormes expectativas y mucha presión por ser anfitrión del torneo. Y aunque el protagonismo mediático recaerá naturalmente sobre una nueva generación de futbolistas, la presencia de Ochoa representa una especie de puente entre distintas épocas del fútbol mexicano.
Desde el joven arquero de cabello largo que apareció en Alemania 2006 hasta el veterano líder que hoy busca cerrar su historia en casa, Memo construyó una carrera difícil de repetir para cualquier futbolista mexicano.
Una trayectoria imperfecta, sí, pero también profundamente resistente.
Y quizá por eso mismo resulta tan simbólico que su despedida ocurra precisamente en un Mundial. El escenario donde se convirtió en leyenda.
Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.
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