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CRÍTICAS. Una 'Toy Story' inestable, un demonio homofóbico y más estrenos de cine

Es de esperar que, en medio del furor futbolero, la comunidad latina no acuda tanto a las salas como lo haría en otras ocasiones. Pero la pelota no es lo único que existe para los nuestros, y a las puertas del verano, el ingreso de películas llamativas hará sin duda que muchos se alejen de las pantallas chicas para acercarse a las grandes.

TOY STORY 5

Director: Andrew Stanton

Voces: Joan Cusack, Tom Hanks, Tim Allen

Género: Animación /Familiar / Aventuras

Empezar este párrafo afirmando que "Toy Story 5" es la entrega más floja de la saga sería un tanto cruel, pero no demasiado, sobre todo cuando se considera que la misma franquicia ha mantenido un nivel de calidad que ha alcanzado en varios momentos la excelencia, lo que haría, por lo tanto, que ser la última de la fila no la convertiría ni por asomo en algo descartable.

Pero lo cierto es que resulta difícil colocar en un puesto específico a una cinta que, sí, se siente a veces como una extensión innecesaria y hasta repetitiva de una serie cinematográfica que ha visto mejores tiempos, pero que, curiosamente, logra ofrecer a la vez algo novedoso, propositivo y pertinente a partir de una premisa que pudo estar perfectamente presente en la cinta anterior (lanzada en el 2018), pero que no ha perdido por ello su vigencia.

En lugar de estar atormentados por el crecimiento de sus dueños y el subsiguiente desinterés de estos por seguir jugando con ellos, los juguetes de "TS5" se ven por primera vez expuestos al desplazamiento provocado por la invasión de toda suerte de dispositivos electrónicos, presentados como una suerte de enemigo imbatible que convierte además a los niños en seres antisociales prácticamente zombificados.

Esta idea tan simple, pero tan preocupante, le otorga de algún modo validez a un título que ha sido cuestionado de antemano por los fans iniciales que consideraron, con justa razón, que la saga podría haber concluido fácilmente con la tercera entrega, donde se cerraba de manera extremadamente satisfactoria el arco narrativo de los personajes y del relato.

No hay duda de que la quinta entrega sale adelante en gran parte por la participación de Andrew Stanton, quien dirige por primera vez un título de la serie y que coescribió los cuatro anteriores, como lo hace también en este caso. Su presencia resulta decisiva en términos de continuidad y de coherencia con el espíritu de la franquicia, tanto en términos narrativos como visuales (ya que, en ese aspecto, se desarrolla incluso más la estética fotorrealista que se impuso en la cuarta película).

Sin embargo, en el mismo sentido, Stanton tiene que ver con el carácter repetitivo de una historia que, claro, requería de cumbres emotivas, pero que las alcanza mayormente con el uso de 'flashbacks' alusivos a situaciones traumáticas que ya habíamos visto hasta el cansancio, por más que estos se pongan mayormente al servicio de la vaquera Jessie, un personaje esencial que había sido injustamente relegado en la cinta anterior para darle espacio a la muñeca de porcelana Bo Peep (quien, en este caso, aparece prácticamente de relleno).

En su afán por diversificar los trámites, Stanton y su compañera de escritura Kenna Harris (quien también intervino en la dirección) dejan de darle un desarrollo adecuado a otras figuras relevantes, como Buzz Lightyear (por más que aparezcan varias unidades con su nombre) y Woody (que siempre ha sido el protagonista), prefiriendo en cambio llenar la pantalla con adiciones que resultan a veces logradas (lo de Smarty Pants es hilarante), pero que enredan de manera innecesaria las cosas.

En todo caso, la abundancia de participantes tiene como consecuencia que las secuencias de acción sean mucho menos vistosas y complejas que las de las entregas anteriores, aunque, en contraparte, se incrementen y se mejoren las escenas donde las sesiones de juego se ven transformadas en momentos de fantasía al asumir el punto de vista del niño a cargo. Finalmente, como se dice por ahí, son unas de cal y otras de arena; pero no pasarás un mal momento en la sala oscura si te animas a ver esto, seas un niño o un adulto.

LEVITICUS

Director: Adrian Chiarella

Reparto: Joe Bird, Stacy Clausen, Jeremy Blewitt

Género: Terror / LGBTQ+

Al crear una producción de terror, resulta siempre importante tratar de encontrar una premisa interesante o novedosa que no caiga en los lugares comunes, al menos cuando se tienen pretensiones de trascendencia.

"Leviticus", una película australiana que ha logrado estrenarse de manera extensa pese a su perfil independiente, logra cumplir con el desafío en varios frentes, ya que no es no solo una historia completamente convincente sobre adolescentes 'queer', sino una que se vale de una idea ciertamente ingeniosa para darle vida a lo que es desde ya uno de los mejores títulos del género en lo que va del 2026.

Describirlo de manera detallada implicaría caer de algún modo caer en 'spoilers', pero es necesario decir que, en este caso, la inevitable fuerza malévola que se convierte en antagonista proviene de sentimientos oscuros vinculados a la homofobia tanto externa como internalizada, es decir, una circunstancia que no habíamos visto retratada en una obra fílmica de largo aliento.

Aquí, Naim (Joe Bird) es un muchacho retraído que, al vivir dentro de una comunidad cristiana fundamentalista, tiene que reprimir constantemente su verdadera identidad sexual, incluso cuando se enamora de Ryan (Stacy Clausen), su atractivo compañero de escuela, quien tiene una idea un poco más abierta sobre esta clase de relaciones.

Las decisiones que toma a partir de ese momento se suman al accionar nefasto de un supuesto 'sanador de liberación' convocado por la comunidad religiosa para configurar la aparición de una entidad sobrenatural cuyas cualidades de transformación le complican todavía más las cosas a sus potenciales víctimas.

Bird, que había impresionando ya con un estupendo papel secundario en "Talk to Me" (2022), obtiene ahora un rol principal que cumple de manera brillante, y que lo lleva a encarnar a un personaje ciertamente complejo que atraviesa una multitud de estados emocionales. Sus escenas físicas con Clausen, que son bastante explícitas, se sienten absolutamente naturales.

Pero el que sorprende constantemente es el director y guionista Adrian Chiarella, quien debuta con esto en el largometraje y que, pese a ello, domina tanto la puesta en escena como los aspectos técnicos, retratando con una potencia casi poética la desolación industrial del entorno elegido y reforzando la inquietud provocada por los momentos más espeluznantes a través de un impresionante diseño de sonido.

UNIDENTIFIED

Directora: Haifaa al-Mansour

Reparto: Mila Al Zahrani, Shafi Al Harthi, Aziz Gharbawi

Género: Thriller / Drama

Desde ya, "Unidentified", que se estrena de manera limitada en el área de Los Ángeles, es una cinta llamativa por el simple hecho de que no solemos recibir por estos lares propuestas fílmicas procedentes de Arabia Saudita, el país de origen de este peculiar trabajo, en el que, para más señas, la existencia de salas de cine estuvo prohibida desde 1983 hasta el 2018.

Lo más interesante, por ese lado, es que se trata de un trabajo que nos permite acceder de manera cercana a las situaciones que se viven en dicha nación en relación a los derechos de las mujeres y a los condicionamientos a los que se encuentra sometida la sociedad, que llegan representados primero de manera discreta y luego de manera cada vez más intensa a través de la mirada de su protagonista Nawal Al Saffan (Mila Al-Zaharani).

Nawal es una mujer recién divorciada que hace labores administrativas en una estación de policía, pero que, poco a poco, se ve involucrada de manera cada vez más activa en la investigación realizada alrededor del asesinato de una adolescente, pese a tener que lidiar con unos colegas que la menosprecian y con un ambiente que no se presta para que las personas de su género tomen decisiones importantes o sean siquiera respetadas.

Rodada en Riyadh y empleando frecuentemente locaciones exteriores, la película nos ofrece un panorama bastante llamativo de la ciudad, incluyendo una escena desarrollada al interior de un salón de shisha en el que, por supuesto, no se puede tomar alcohol, pero que, curiosamente, tiene a una banda de rock completamente femenina sobre el escenario.

Lamentablemente, en su etapa final, la cinta, dirigida y escrita por la cineasta Haifaa Al-Mansour ("Wadjda") efectúa un giro inesperado que, además de caer innecesariamente en un sensacionalismo que le quita seriedad al conjunto, afecta gravemente el mensaje femenista que parecía haberse impuesto en el resto del metraje.

Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.

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This story was originally published June 19, 2026 at 6:36 PM.

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