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Snoop Dogg inauguró el nuevo anfiteatro de Long Beach esquivando filiaciones y con el 'flow' en alto

Casi al final del concierto, cuando se escucharon las notas de "Young, Wild & Free", una de sus creaciones más despreocupadas y ligeras, Snoop Dogg tenía todavía entre sus manos a la generosa audiencia que se había aventurado hasta los alrededores del Queen Mary para asistir a la fecha inaugural del F&M Bank Amphitheater.

No todo había sido fácil para el público, claro. Como el nuevo auditorio (que, en realidad, es una estructura temporal con gradas prefabricadas) no cuenta con estacionamiento propio, los asistentes tenían solo estas opciones para llegar a sus puertas: estacionarse en lugares alejados y subirse a 'shuttles'; emplear los servicios de las escasas motonetas que se veían por ahí o, simplemente, caminar mucho, por lo que, al llegar al concierto, ya habían hecho esa clase de esfuerzos físicos que suelen reservarse para festivales realizados fuera de la ciudad.

Pero esto tiene espacio para la mejoría, y lo cierto es que el ánimo en general era absolutamente festivo, ya que, al tratarse de una inauguración, era de esperar que la gente hubiera tomado el trance entero como una aventura. Además, sorprendentemente, el acceso a los puestos de comida y de bebida era mucho menos complicado de lo predecible, y sucedía lo mismo con el área de los baños, pese a que estos eran también de uso temporal.

Por eso, una vez que Snoop apareció en la tarima, a eso de las 8 y media, la reacción del respetable fue particularmente ruidosa, lo que tiene sentido en vista de que, a pesar de la polémica de tinte político a la que se ha visto sometido recientemente, él mismo sigue siendo uno de los artistas más internacionales que han surgido de Playa Larga, ciudad en la que nació y en la que creció, aunque vive en Diamond Bar desde hace cerca de tres décadas.

El rapero no decepcionó a nadie, porque, en lugar de los shows de cerca de una hora que suele ofrecer, en honor a la ocasión, ofreció una presentación de más de dos horas que, finalmente, se sintió incluso demasiado extensa, pero que no contó con una deserción masiva de los presentes. Tener al Queen Mary de fondo, y poder apreciar sus estructuras desde cualquiera de los asientos, era un agregado ciertamente placentero.

Un poco de todo

Lo que hizo también Snoop fue meterse de lleno en un repertorio que, sin dejar de lado los éxitos, incluyó temas mucho más oscuros y piezas extraídas del arsenal de los numerosos colaboradores que tuvo en el escenario, entre los que se encontraron Kurupt, The Lady of Rage y los Twinz, para mencionar a los más veteranos y reconocidos.

Todo ello se vio acompañado por proyecciones de gran tamaño en una pantallas gigante, con la intención de simular distintos ambientes, a lo que sumó la presentación de numerosos videos, entre los que figuraba una 'falsa' entrevista que se fue presentando por partes y que sirvió para hilvanar el asunto musical entero, mayormente diseñado de manera cronológica.

Si el show terminó en terrenos ciertamente serenos, el inicio fue todo lo contundente que podía esperarse gracias a la interpretación de siete cortes procedentes de su primera etapa con Dr. Dre., entre los que se encontró, por supuesto, "Nuthin' but a 'G' Thang", un himno del 'gangsta' que fue incluido en el emblemático álbum "The Chronic" (1992) y que, como su letra lo dice, representó uno de los encuentros más fortuitos entre Compton y Long Beach en lo que respecta al plano musical.

Inmediatamente después llegó el turno de "Who Am I? (What's My Name?)", el primer sencillo de su primer album, "Doggystyle" (1993), en el que figuran 'sampleos' e interpolaciones de George Clinton, Funkadelic y Parliament (porque, obviamente, uno de los distintivos principales de esta rama del hip hop es el empleo masivo de material ajeno con la finalidad de crear algo nuevo).

Pasa lo mismo con "Gin and Juice", el segundo sencillo del mismo disco, que sonó más adelante y que recurre a 'préstamos' de Slave y George McCrae para darle vida a un G Funk de alto vuelo.

Poco después, se escuchó "Ain't No Fun (If the Homies Can't Have None)", una pieza del 93 que fue registrada originalmente con los aportes de Nate Dogg (ya fallecido), Warren G y Kurupt, el último de los cuales estuvo presente en la tarima, dando con ello un brillo adicional a una composición en la que, pese a la falta irremediable de Nate, no faltaron las entonaciones propias del soul.

Inmediatamente después, sonó "2 of Amerikaz Most Wanted", la memorable pieza que grabara con el legendario 2Pac; y hubo que esperar un poco más para que Kurupt regresara, justo a tiempo para la interpretación de la infaltable "The Next Episode", cuya épica melodía de introducción surge de un inusual 'sampleo' de un tema compuesto por el actor y músico escocés de pop David McCallum.

Préstamos y reconocimientos

En términos de 'hits' masivos que no surgieron originalmente de la mente de Snoop, no pasó desapercibida la interpretación de "P.I.M.P.", el éxito de 50 Cent que encontró al protagonista de esta velada en el 'remix' y que conquistó las ondas radiales a inicios de los 2000 (aunque -¿o gracias a que?- ensalza el estilo de vida de un proxeneta).

Tras intervenciones de los jóvenes Compton AV y O.T. Genasis, destinadas a desgranar temas de sus cosechas que pocos parecían conocer, Snoop recuperó la batuta para brindarnos su celebrada recreación de "Jump Around", una pieza imprescindible del hip-hop cuya autoría es adjudicada muchas veces de manera errónea a Cypress Hill (que, de hecho, la interpreta), pero que surgió de la pluma de House of Pain.

El cierre se produjo con "Drop It Like It's Hot" (grabada originalmente con Pharrell Williams en el 2004) y con la ya citada "Young, Wild & Free", que es básicamente una celebración del uso recreativo de la marihuana y que se acerca estilísticamente al pop. Curiosamente, a diferencia de lo que hemos notado en otras presentaciones suyas, no vimos a Snoop fumando sobre la tarima, al menos de manera abierta.

Finalmente, y ya con la música apagada, el alcalde de Long Beach, Rex Richardson, subió al mismo tabladillo para entregarle al artista las llaves de la ciudad, rompiendo con ello la aparente indiferencia histórica que las autoridades locales han mostrado por el aludido en términos de reconocimiento.

Líos y fama

El concierto de Snoop en el F&M Bank Amphitheater fue mucho más tranquilo de lo que se podría haber esperado, y resultó sumamente concurrido (es decir, fue un 'sold out'). A fin de cuentas, a estas alturas, el hombre cuenta con un nivel de popularidad que se extiende a toda clase de comunidades étnicas y culturales, y resulta bastante claro que la mayoría de su audiencia no estaba realmente preocupada por la controversia que se suscitó en los últimos meses.

Por otro lado, a pesar de que el hip-hop es visto muchas veces como un fenómeno contestatario y antisistema, la propuesta que maneja en relación al 'gangsta rap' no tiene necesariamente intenciones progresistas, ya que suele celebrar la vida de excesos, la sexualidad desde el punto de vista masculino y el derroche de lujos.

El problema, claro, es que, durante muchos años, Snoop fue visto como un férreo oponente de Donald Trump. En el 2017, el video musical de su canción "Lavender" lo mostraba apuntando con una pistola de juguete a un payaso que se asemejaba al actual mandatario, lo que le valió una advertencia por parte del aludido en las redes sociales.

Sin embargo, las cosas empezaron a cambiar dramáticamente en el 2021, cuando el rapero agradeció públicamente al político por indultar a su amigo y cofundador de Death Row Records, Michael "Harry O" Harris, quien había sido acusado de diversos cargos criminales; y la cereza en el pastel se plasmó en la presentación del mismo rapero durante los actos de investidura del mandatario, donde cumplio funciones de DJ.

Se dice que, debido a lo sucedido, Snoop perdió 500 mil seguidores de Instagram. Pero, durante la actuación en su antiguo barrio, no se notó ninguna clase de rechazo, y a las afueras, no vimos a una sola persona protestando ni mucho menos llevando carteles, pese a que la presencia policial era (afortunadamente) discreta.

Durante el concierto, el artista ofreció un extenso segmento con el que pretendía deslindar responsabilidades por lo sucedido, mientras se escuchaba un discurso suyo en el que aseguraba que no representaba al partido republicano o al demócrata, sino, simplemente, al "partido gangsta".

Eso podría ser también debatible, dependiendo de la fuente consultada. Pero lo cierto es que habría que ser muy inocente para creer que un tipo como él puede ser considerado como un abanderado del antifascismo o de las causas revolucionarias. Y habría que haber ignorado también el contenido de una letras que aluden constantemente a las mujeres de manera machista, y que sonaron el sábado pasado mientras tenían como fondo visual una escenografía virtual que simulaba ser un establecimiento de striptease mientras eran acompañadas por dos bailarinas semidesnudas que contorneaban en sus respectivos tubos.

Lo que sí hay que considerar (y que, para nosotros, es el hecho que amerita verlo en vivo, más allá de lo que se pueda pensar de sus inquietantes coqueteos con la extrema derecha y de su inclinación al menos inicial con ideas retrógradas) es que Snoop no es solo un artista que representa a cabalidad la época dorada de un género popular que nos ha ofrecido mucho en términos sociológicos y musicales, sino uno que, a sus 54 años, sigue contando con una presencia escénica inconfundible.

Lo que es más importante, a fin de cuentas, es que mantiene la calidad del personalísimo flujo para las rimas que siempre lo ha distinguido, y que en lugar de asumir la agresividad de la mayoría de sus colegas, recurrió desde el comienzo a un fraseo relajado que puede ser tanto hipnótico como misterioso y hasta sensual.

Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.

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