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Cazzu impuso la versatilidad, la pasión y la sensualidad en su segunda presentación angelina

Como lo dijo en la reciente entrevista que tuvo con Los Angeles Times en Español, hasta hace unos días, Cazzu no recordaba haberse presentado en vivo en la ciudad de Los Ángeles, pese a que había estado por aquí en varias ocasiones para participar en eventos promocionales o vinculados a la industria.

Pero va a ser difícil que se olvide de su reciente visita a la urbe que habitamos, plasmada en dos presentaciones consecutivas (el sábado y el domingo de la semana pasada) que se llevaron a cabo en el mismo auditorio (el YouTube Theater de Los Ángeles) y que, si nos guiamos por lo sucedido durante la segunda jornada, a la que asistimos, fueron éxitos rotundos, sobre todo porque la casa estaba llena (incluyendo las dos zonas superiores que habían sido habilitadas, es decir, algo que no ocurre siempre).

Para quienes no conocen realmente la extensión de su carrera e inclinan sus favores hacia otro lado, la argentina, cuyo nombre real es Julieta Emilia Cazzuchelli, ha alcanzado la popularidad que tiene sobre la base de la polémica que la relaciona a Christian Nodal y Ángela Aguilar, la pareja de moda del género regional mexicano. Sin embargo, para muchos de sus seguidores, la perspectiva es completamente distinta, hasta el punto de ser uno de los elementos esenciales de la antipatía que manifiestan, específicamente, hacia la descendiente de Pepe.

En ese sentido, por más intentos que haya hecho para desvincularse de la controversia, Cazzu es una artista que se encuentra en el ojo de la tormenta; y el hecho de que su más reciente álbum, "Latinaje" (creado mayormente después de su separación de Nodal), contenga temas relacionados a la traición amorosa y a la decepción romántica, no ha hecho precisamente que se extinga el fuego.

Pero lo cierto es que, además de que "Latinaje" es un trabajo estupendo, marcado por una diversidad de géneros que ofrece resultados sorprendentes, la oriunda de Fraile Pintado es dueña de una trayectoria bastante extensa (empezó a cantar a los 15 años) que, antes del éxito reciente, la había convertido ya en una exponente especialmente importante y propositiva del trap, un estilo musical que puede a llegar limitado, pero que ella misma llevó a niveles insospechados.

Ante su audiencia

De ese modo, lo que Cazzu es capaz de ofrecer sobre un escenario va mucho más allá del morbo y del chisme, y está sirviendo de paso para que quienes no se encuentran familiarizados con su trayectoria entera sean capaces de apreciar el alcance de una propuesta que vale la pena analizar.

No se trata tampoco de que la argentina esté yéndose hasta el inicio, es decir, el de su adolescencia, cuando era básicamente una intérprete de cumbia villera que trabajaba bajo el nombre de Juli K; esa etapa no forma parte de los shows presentes en su gira "Latinaje en vivo", que, evidentemente, se encuentra protagonizada por canciones de la misma placa, pero que incluye piezas de todos sus discos anteriores, a excepción de "Maldade$" (2017), el de debut.

Nuevamente, el show se centra en "Latinaje", hasta el punto de presentar en vivo 11 de sus 14 canciones; y lo que pasó con el público durante la presentación del domingo justificó plenamente la elección, al menos en términos comerciales, porque la mayoría de los asistentes (¿o habría que decir las asistentes?) parecían reconocer únicamente las canciones de esa producción.

Claro que no sólo las conocían, sino que las celebraban y se enardecían con ellas. Como era de esperarse, el furor mayor llegó casi al final, cuando se escucharon las primeras notas de "Con otra", la pegajosa cumbia que parece estar dirigida a Ángela y a su relación con Nodal; pero lo cierto es que la algarabía y los gritos (algunos de ellos ensordecedores) se produjeron desde el inicio.

Curiosamente, a pesar de que estamos hablando de una mujer joven (tiene 32 años), el público que Cazzu tuvo en Inglewood estaba mayormente conformado por mujeres mayores, lo que indicaría, finalmente, que el conocimiento que se tiene de ella por aquí está directamente vinculado a la polémica. No sabemos qué clase de audiencia atraerá en otras latitudes, pero pensábamos que, debido a su edad, era seguida básicamente por gente joven.

Dominio y variedad

En ese sentido, llamó no sólo la atención la falta de atención del respetable en los cortes más 'duros', sino también la ausencia casi completa de baile en un show que merecería haber tenido mucho más movimiento alrededor de las butacas. De hecho, ya casi al final, la cantante tuvo que presionar a los presentes para que dejaran de calentar sus asientos.

Hubo, de todos modos, espacio para un extenso segmento hiphopero, lo que era inevitable en vista de que, aunque sus seguidores nuevos no lo sepan, Cazzu es conocida desde hace varios años como "La Jefa del Trap". En esos momentos del concierto, el subgénero fue dignamente representado por cortes como "Jefa", "Mucha data", "Bounce" y "Brinca".

Esta parte específica tiene que haber sorprendido a quienes se encuentran acostumbrados al lado más benévolo y romántico de la sudamericana, plasmado justamente en el disco más reciente, porque "Jefa", por ejemplo, viene acompañada por palabras altisonantes y sonidos de balazos, mientras que "Nena trampa" posee una interesante combinación de feminismo y crítica religiosa "(Y no me pidan que rece/Porque Dios es hombre/Y por un hombre no me quiebro") que ha generado ya espanto en otros ámbitos públicos.

Pero hubo mucho más que trap, por supuesto. Tras abrir fuegos a ritmo de tango con "Ódiame", el show incursionó en una multitud de géneros musicales, pasando por los aires andinos de "Me tocó perder"; el son de "Mala suerte"; el estilo regional mexicano de "Dolce"; la balada pop de "Balada malvada" y "La cueva"; el flamenco de "Ahora"; la salsa de "Que disparen"; el merengue de "Menú de degustación" y, claro está, la cumbia de "Otro como tú" y "La otra".

Más allá de la música

La verdad es que el concierto fue no solamente diverso en el plano musical, sino que contó con una puesta en escena sumamente llamativa, gracias al empleo de una escenografía y de elementos de utilería que colocaban a Cazzu y a sus cuatro bailarines en un ambiente de bar antiguo dueño de una calidez difícil de encontrar en un espectáculo de música urbana.

Además, hubo diferentes momentos de actuación entre la protagonista de la velada y los mismos bailarines, lo que le dio un curioso aspecto narrativo a un espectáculo que buscaba resaltar la pasión desmedida y que contaba indudablemente con recursos teatrales.

Tampoco le faltó sensualidad al asunto, porque, además de llevar pocas prendas encima, Cazzu intervino en elaboradas escenas de baile que se conectaban tanto con la modalidad reggaetonera como con las cadencias del tango y la provocación del cabaret, haciendo gala de la actitud despreocupada que le ha ganado el favor de sus seguidores y el rechazo de sus detractores.

Es necesario dejar en claro que todo el espectáculo contó con la intervención de un grupo musical competente y numeroso, incluso en los momentos más traperos, y que la vocalista y rapera no recurrió nunca al 'playback' ni pareció depender de modo alguno de pistas de sonido, logrando con ello una interpretación orgánica que reveló a veces las limitaciones de su voz (porque es cierto que no cuenta con un registro demasiado amplio) pero que, al menos para nosotros, resultó siempre cálida, emotiva y sincera, más allá de los comentarios negativos que puedan hacer los infaltables 'haters'.

En sus palabras

Cazzu habló extensamente en más de una ocasión, y lo hizo sobre todo para reconocer la alegría que le producía tener una recepción como la que tuvo en una ciudad en la que no se había presentado antes, pero también para desmarcarse de las polémicas al asegurar que, más que fijarse en lo que se dice en las redes sociales, lo más importante para un artista debería ser observar las reacciones que tiene la gente que asiste a las presentaciones en vivo.

Se adelantó también a las críticas que pudieran darse en las mentadas redes antes de interpretar un cover de "No me queda más" (una canción original del repertorio de Selena que ya ha sido cantada -e incluso grabada- por Ángela Aguilar), al reconocer el temor que le produce presentarla debido a la posibilidad de que se la condene por hacerlo (aunque, claro, no mencionó ni por asomo a la esposa de su ex, como sí lo hicieron a gritos -y con disgusto- algunos de los asistentes).

"Pero, ¿saben qué?, la música es de todos", enfatizó. "Esta canción es de una mujer que, a su manera y con sus herramientas, representó un montón de cosas más allá de la música".

En ese sentido, además de llegar a la tarima como representante de las damas desafiantes que han desarrollado carreras fructíferas a pesar de los prejuicios y de los cuestionamientos morales a los que se enfrentan, Cazzu lo hizo adicionalmente como una suerte de portavoz no declarada de las madres solteras.

Justo antes de interpretar "Inti", la sentida balada que lleva el nombre de la hija que tuvo con Nodal (quien, según ella, no le está pasando la pensión necesaria, pese a que el cantante lo ha desmentido enfáticamente), comentó que dedicaba la canción "a todas las mamás y los papás que aman y cuidan de sus hijas y sus hijos".

En ese momento, la señora que yo tenía al lado, y que no se había manifestado de modo alguno durante las composiciones 'traperas', se paró para cantar a todo volumen la letra completa de la pieza, que se sabía de memoria.

Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.

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