Helloween renueva su power metal emblemático con una formación histórica
Como superviviente de la movida metalera de mediados de los '80, Helloween puede ser fácilmente visto como un acto de nostalgia que se mantiene activo básicamente por sus méritos del pasado y que, si no se sabe nada de su formación actual, presenta probablemente una alineación que deja mucho que desear cuando se la compara con la que tenía en sus mejores tiempos.
Pero sucede que esta no es solo una banda que se ha mantenido plenamente activa en el plano discográfico a lo largo de cuatro décadas (hasta el punto de que su álbum más reciente, "Giants & Monsters", se lanzó en el 2025), sino una que, desde hace nueve años, presenta una particularidad ciertamente única: contar con la presencia de quienes han sido sus vocalistas a lo largo de toda la historia, es decir, Kai Hansen (quien también funge de guitarrista), Michael Kiske y Andi Deris.
La curiosa conjunción se produjo a raíz de una gira de reunión realizada entre 2017 y el 2018 y que, desde su anuncio, llamó la atención de la comunidad heavy debido a que, años atrás, Kiske y Hansen habían sido despedidos del grupo por Michael Weikath, el otro guitarrista fundador, lo que había generado que ambos sintieran una animosidad particular por el aludido.
Sin embargo, las cosas fueron tan bien que lo que iba a ser inicialmente un proyecto pasajero en vivo terminó imponiéndose como la nueva formación, permitiendo con ello que la grabación de los dos siguientes trabajos en estudio mantuviera al mismo personal.
Las novedades
Bajo estas circunstancias, podría decirse que lo que viene sucediendo actualmente con Helloween es no solo "lo mejor de dos mundos", sino "lo mejor de tres", aunque, claro, la intervención de Hansen en la voz principal es solo esporádica, mientras que Kiske y Deris comparten muchas veces esas funciones en una misma canción, lo que resulta ciertamente interesante pero puede no ser del gusto completo de quienes favorecen a uno de los dos.
De hecho, esta conjunción única ha hecho que la mayor parte de las composiciones recientes hayan sido grabadas de ese modo, y eso es lo que sucedió justamente esta semana en el YouTube Theater de Inglewood durante la interpretación de los cuatro temas procedentes de "Giants & Monsters", distribuidos adecuadamente a lo largo de un concierto de dos horas que forma parte de una gira de celebración por los 40 años de carrera.
La primera en llegar fue "This is Tokyo", una oda a la capital nipona que no es probablemente todo lo acelerada que podría esperarse y que asume una curiosa aproximación al hard rock ochentero que se traslada también a "A Little Is a Little Too Much", la cuarta en escucharse en lo que respecta a la producción reciente.
Los intercambios vocales entre Kiske y Deris estuvieron también presentes en "Into the Sun", una suerte de 'power ballad' emotiva pero poco trascendente que, en todo caso, establece la conexión con Scorpions que ha sido declarada por los mismos integrantes de Helloween.
Afortunadamente, la banda alemana se redimió por completo con la interpretación de otra pieza nueva, la excelente "Universe (Gravity for Hearts)", que resulta mucho más heavy, rápida y compleja que las otras tres, y que se plasma en 8 minutos inolvidables de power metal clásico, respaldados por una letra que toca ingeniosamente aspectos espirituales sin caer abiertamente en la religión.
En busca de lo mejor
Obviamente, la mayor parte de la audiencia estaba ahí para escuchar las creaciones del pasado, que no fueron tan abundantes como en la gira de reencuentro, pero que se impusieron en el repertorio por méritos propios.
Por ese lado, uno de los mejores momentos de la noche llegó relativamente temprano con la inesperada presentación de "Twilight of the Gods", una pieza monumental del "Keeper of the Seven Keys: Part I" (1997) que representa en esencia lo que más nos gusta de Helloween: la capacidad de crear temas épicos con vibrantes duelos de guitarra, claras deudas con el speed metal e incursiones melódicas que no llegan a ser empalagosas.
"Twilight of the Gods" le dio también una oportunidad única de lucimiento a Kiske, quien ha sido siempre nuestro vocalista favorito de la banda debido a sus increíbles habilidades para los tonos agudos y el empleo de un estilo tan limpio como inconfundible.
Aunque su interpretación no alcanzó el nivel arrollador del pasado (lo que es completamente natural en vista de que esta pieza se grabó hace casi treinta años), sigue siendo fascinante escucharlo, incluso cuando se nota que Deris (quien es un poco mayor) tiene un mayor dominio de su garganta.
Positivismo y contundencia
Helloween no logra siempre mantener este balance, claro; sin dejar de ser un clásico que merece ser visto en vivo, "Future World" (que figuró igualmente en el set) es una pieza abiertamente comercial cuyo optimismo descarado se contradice plenamente con el estado actual del mundo (se hizo también para el "Keeper I", y auguraba un devenir utópico). Cuando se lanzó, la felicidad que derrochaba me pareció tan sospechosa que pensé que el mensaje que ofrecía era irónico.
Esta clase de tendencias ocasionó que, en cierto momentos, los Helloween fueran no solo vistos como "padres del power metal", sino también de algo que se definió como "happy metal".
Curiosamente, hay otro tema de la misma época que también se interpretó en el YouTube Theater y que, a pesar de sonar igualmente alegre, posee una letra mucho más vinculada al inconformismo y a la protesta: "I Want Out". De manera significativa, su aspecto rebelde se prestó para el 'slam' que se armó frente al escenario, y que una vez instaurado, se mantuvo frecuentemente activo.
En todo caso, habría que estar en la Luna para desconocer que Helloween ha sido siempre una banda juguetona a la que le gusta introducir temáticas de fantasía y de ciencia-ficción en sus trabajos. Esa vocación quedó clara durante el cierre del espectáculo, protagonizado por "Dr. Stein", una canción inspirada en la historia del Monstruo de Frankenstein. Si el carácter lúdico del asunto no era ya evidente, la platea fue invadida por pelotas gigantes de diferentes colores.
La verdad es que, cuando se trata de meterse en estos terrenos, los germanos tampoco abandonan la garra, como lo prueba "Halloween", otro surco del "Keeper I" (que, sí, es su disco más emblemático) que se escuchó en el auditorio angelino y que, aparte de estar dedicado a la celebración por el Día de las Brujas y de contar con un coro ciertamente popero, se encuentra lleno de riffs monstruosos y de armonías icónicas.
Lo más rudo
Además, si lo que se quería era escuchar algo más directo y más agresivo, el show también tuvo espacio para ello, ya que le dio a Hansen la posibilidad de cantar dos temas del primer álbum, "Walls of Jericho" (1985), grabados durante la época en la que él mismo era el vocalista principal de la agrupación.
Nos hubiera gustado que se incluyeran mas cortes del mismo disco, por supuesto; pero disfrutamos mucho con la interpretación de "Ride the Sky" y "Heavy Metal (Is the Law)", que además de mantener su saludable cercanía al thrash, dejaron en claro que Hansen está cantando igual o mejor que en el pasado.
En el plano instrumental, el mismo músico fue probablemente el más destacado de la partida, ratificando con ello que su regreso a Helloween era absolutamente necesario para que la banda entera (en la que también figura el bajista original Markus Grosskopf) mantenga el excelente nivel en vivo que tiene ahora.
Aunque Weikath (que es el compositor principal del grupo) también hizo de las suyas y demostró ampliamente su valía en el aspecto rítmico, Hansen se encargó mayormente de unos solos que, sin ser necesariamente prodigiosos, resultaron siempre potentes y efectivos, aunque hubo también intervenciones relevantes de Sascha Gerstner, el as de las seis cuerdas que fue incorporado en el 2002 y que maneja una estética ciertamente moderna .
Pese a la falta de otros cortes emblemáticos, a modo personal, debo reconocer mi satisfacción por la presencia de "A Tale That Wasn't Right", una de las mejores 'power ballads' de todos los tiempos, interpretada inicialmente en una adaptación acústica que le dio nuevamente privilegios vocales al gran Kiske, pero que sumó luego al resto del grupo con la finalidad de alcanzar su memorable clímax.
Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.
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This story was originally published May 2, 2026 at 8:00 PM.