La extraordinaria 'I Swear' busca comprensión para el síndrome de Tourette
Durante los últimos años, el conocimiento sobre el síndrome de Tourette ha crecido considerablemente, pero eso no quiere decir que este trastorno neurológico, que en sus formas más visibles puede resultar particularmente agresivo, haya dejado de ser estigmatizado o que resulte fácil de asimilar para la gente que se enfrenta a sus manifestaciones públicas.
Claro que eso no es nada en comparación a las penurias que deben atravesar quienes lo sufren, sobre todo si se encuentran expuestos a sus formas extremas; y esa es la premisa de "I Swear", la excelente película que se inspira en las experiencias de John Davidson, un hombre escocés que tuvo que atravesar toda clase de adversidades antes de encontrar una manera razonable de lidiar con el fenómeno y de convertirse en guía de su comunidad.
La cinta, que obtuvo ya dos premios importantes a su paso por los Premios BAFTA (el equivalente británico de los Oscar), donde también fue objeto de una fuerte polémica debido a una expresión involuntaria de Davidson en plena ceremonia, se estrena este fin de semana en salas de Los Ángeles, antecedida por el furor provocado por una actuación protagónica que ha sido calificada ya como una de las mejores del 2026.
Para celebrarlo, les ofrecemos -tanto en una versión de texto debidamente editada como en su formato original en video- la interesante entrevista que tuvimos con su protagonista, Robert Aramayo ("Game of Thrones"), y su director y guionista, Kirk Jones ("Waking Ned", "Nanny McPhee"), en la que ambos hablan de los retos a los que se enfrentaron al asumir el proyecto, de las demandas histriónicas que demandaba el rol estelar y de un suceso controvertido que solo ha hecho que se ponga más en evidencia lo problemático que es todavía tratar con la enfermedad.
Kirk, sé que conociste al verdadero John Davidson hace unos tres años; ¿pero cuándo te interesaste en contar su historia?
Kirk Jones: En 1989, se estrenó un documental titulado "John's Not Mad", sobre un chico de 14 años que, hasta esa edad, llevaba una vida bastante normal, pero que, a partir de entonces, empezó a desarrollar el síndrome de Tourette. Comenzó con parpadeos y movimientos del cuello, pero luego, llegó la coprolalia, esa variante en la que dices palabrotas y gritas cosas inapropiadas.
Seguí los documentales a lo largo de los años, porque se hicieron dos más, y hace tres o cuatro años, pensé que era increíble que nadie hubiera hecho una película sobre esta vida extraordinaria y sobre esta condición igualmente extraordinaria. Fui a ver a John, y desde el inicio me di cuenta de que la comunidad de personas con síndrome de Tourette no había sido respetada como debería.
John me contó muchas anécdotas sobre sus invitaciones a programas de televisión o de radio en los que lo que se buscaba era simplemente un chiste que les subiera la audiencia. Por lo tanto, le aseguré que haría todo lo que estuviera en mis manos para que se sintiera orgulloso de la película, y lo nombré incluso productor ejecutivo, dándole la certeza de que iba a tener voz y opinión tanto en la etapa de elaboración del guión como en la película ya terminada.
Robert, ¿cómo te involucraste en esto? Sé que no tuviste que hacer una audición, porque Kirk te quería desde el comienzo para la película.
Robert Aramayo: Leí el guión y me pareció realmente interesante. Luego vi "Working Ned", y me entusiasmó mucho lo que Kirk hacía como cineasta. Tuvimos una videollamada y pude sentir la pasión que él sentía por el proyecto. Luego, me metí en un modo de investigación personal, leyendo, aprendiendo y reuniéndome con Kirk. Pero no le enseñé nada de mi interpretación hasta el primer día de rodaje.
Supongo que, desde el principio, sabías que esto iba a ser un reto enorme, ¿verdad?
Aramayo: Sí, sí. Quería hacer un buen trabajo por John, porque sentía que su vida merecía ser contada de esta manera. Aunque ha estado en muchos documentales, esta película era una oportunidad única para mostrar partes de su experiencia emocional que no se pueden mostrar necesariamente en aquel formato. Yo estaba bajo mucha presión, pero el hecho de que John estuviera tan involucrado me ayudó mucho.
Kirk, ¿qué te pareció ver la transformación de Robert ante tus propios ojos, y cómo le ayudaste a conseguir lo que logró, que es ciertamente deslumbrante?
Jones: Me emocioné mucho, porque sentí que le hacía justicia a John. Sentí que el tono y el equilibrio de la interpretación eran todo lo que había esperado que fueran. Era John, y, sin embargo, no era una imitación de John. Era mucho más profundo que eso. Rob tenía una comprensión mucho mayor.
La gente suele preguntar si, entre toma y toma, Rob se mantenía metido en el personaje. Pero, simplemente, charlábamos, nos reíamos y hablábamos de otros temas. Como era un papel bastante intenso, quería asegurarme de que él estuviera relajado y pudiera descansar.
Muchos piensan que fue un rodaje increíblemente intenso, pero no fue así. Se trató de Rob haciendo un trabajo increíblemente profesional mientras interpretaba a John Davidson. Y todo el equipo sintió una responsabilidad increíble para asegurarse de que John estuviera orgulloso.
Mientras yo veía la película, pensaba que lo que Robert hizo tenía que ser agotador. También pensé que ese es justamente su trabajo como actor, aunque, en este caso, fue un trabajo muy duro. Pero hay mucha gente que vive con el trastorno a cuestas todo el tiempo. De todos modos, Robert, ¿no te dolían los músculos después de hacer las tomas? Porque tuviste que hacer muchos movimientos bruscos que no eran naturales para ti, ¿verdad?
Aramayo:Obviamente, pude hacerme una idea de lo que supone para algunas personas vivir con el síndrome de Tourette. El dolor es una parte importante de la enfermedad, pero eso es tema para otra conversación. Durante el rodaje, me ayudaron mucho, proporcionándome fisioterapia y cosas así para lidiar con todo el proceso, y estoy muy agradecido por ello.
Aún estamos a principios de año, pero tú, Robert, ya has ganado dos premios BAFTA por "I Swear", porque, claro, la película se estrenó el año pasado en Inglaterra; y la gente ya está hablando de los premios estadounidenses en relación a la misma cinta. ¿Cómo te sientes con eso?
Aramayo: Solo espero que la gente vaya a ver la película, que ya ha sido acogida con entusiasmo en ciertos lugares y ha dado lugar a conversaciones muy constructivas. Las colaboraciones con las organizaciones benéficas que se ocupan del síndrome se han disparado. Todo lo demás es extra. Estamos encantados de que la gente vea la película, de que se divierta, de que se ría y de que llore; pero, al mismo tiempo, de que también aprenda, algo que es poco habitual en una película moderna.
Ese aspecto fue también complicado de lograr, me imagino, porque estamos ante una película que busca educar, pero que no se siente nunca didáctica.
Jones: Creo que eso surgió de forma natural. Mi proceso consistió en pasar días con John, escuchando su voz, sus palabras y sus recuerdos, y eso incluía lo que ha hecho para empoderar a las personas con condiciones de neurodiversidad y educar a la policía, los médicos y los estudiantes de escuela. Sobre esa base, y de manera instintiva, fui capaz de ver qué partes de su vida quería incluir en la historia.
Una vez que todo quedó reunido, acabó dando lo que la gente viene llamando ya una montaña rusa de emociones con pinceladas de humor, pero también algo naturalmente educativo, sin que esto último sea evidente. Y es que así es John; si hablas con él, te hace reír y captura tu atención, pero al mismo tiempo, te enseña algo.
Hay mucha gente que no sabe casi nada sobre el síndrome de Tourette. Robert, cuando te involucraste en esta película, ¿lo conocías bien?
Aramayo:No; tenía una visión bastante estereotipada, y ese fue uno de los grandes impactos de mi investigación inicial. Es un síndrome muy diverso, que afecta de manera distinta a cada persona; y es esencial entender esa dinámica. Todo ese conocimiento me sorprendió muchísimo.
En ese sentido, todavía queda un largo camino por recorrer, y lo que pasó en los mismos BAFTA es una muestra, porque, después de que John soltó involuntariamente un insulto racial durante el paso de Michael B. Jordan y Delroy Lindo por el estrado, hubo mucha incomprensión. Jamie Foxx declaró que John lo había hecho de manera intencional. Fue triste, porque ustedes estaban presentando justamente una película que tiene como meta educar a la gente en el funcionamiento de este síndrome.
Jones: Lo irónico de aquella ocasión es que demostró precisamente la importancia que tiene esta película. No es culpa de nadie si no conocen los hechos, las cifras y los detalles de esta enfermedad tan, tan compleja. Pero me sorprendería mucho si la gente viera esta película y saliera de ella sin entender las complejidades del síndrome de Tourette.
Puede sonar a que soy un director diciendo cosas simplemente para promocionar su trabajo; pero, si ves la película, lo entenderás por completo, porque te cambiará de cara al futuro, no solo en la manera en la que ves a las personas con síndrome de Tourette, sino también a las personas con autismo, trastorno obsesivo-compulsivo y otras discapacidades. Espero que cambie tu perspectiva y que te recuerde que tu "normalidad" no es necesariamente la misma que la "normalidad" de los demás.
Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.
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This story was originally published April 24, 2026 at 9:36 PM.