Rush llevó a la gloria a los fans del rock progresivo con una segunda presentación memorable
No puedo negar el temor que sentía. Como se había anunciado que cada concierto de la temporada angelina de Rush (con cuatro fechas completamente vendidas en el Kia Forum) iba a presentar repertorios diferentes -y en vista de que el primero, realizado dos días antes, había sido prácticamente perfecto-, me preocupaba que la segunda fecha -que fue a la que asistí- pusiera por delante los temas más oscuros o procedentes de la última etapa de grabaciones, que no resultan ni por asomo malos, pero no son precisamente los que se quieren escuchar tras un receso como el que sufrió la emblemática banda canadiense de rock progresivo.
Afortunadamente, el 'setlist' del martes pasado terminó siendo mucho más parecido al anterior de lo que se esperaba, y pesar de que hubo omisiones inevitables en relación a la velada inaugural (como la ausencia de "La Villa Strangiato", que realmente extrañé), se produjeron adiciones relevantes, sobre todo en cuanto al "2112", uno de mis álbumes favoritos, cuyo primer lado fue interpretado por completo (a diferencia del show del domingo, que recurrió a una versión abreviada), y que fue representado también por "A Passage to Bangkok" (que no sonó tampoco durante el día inaugural).
Más allá de los méritos del listado de canciones, lo que merece ser destacado por todo lo alto es que, fuera de contar con un sonido monumental a lo largo de sus casi tres horas sobre la tarima, la banda entera ofreció una ejecución impecable, sustentada en el enorme poderío rítmico logrado por la interacción entre el bajista y vocalista Geedy Lee y la 'recién llegada' Anika Nilles.
Como es ampliamente sabido, la alemana Nilles, a quienes pocos parecían conocer hasta hace unos meses, conmocionó el ambiente del rock progresivo al ser confirmada en el puesto que fuera ocupado a lo largo de más de cinco décadas por el fallecido Neil Peart, quien era reconocido como uno de los mejores intérpretes mundiales de su instrumento y que, por si fuera poco, era el autor principal de las letras.
No es tampoco un secreto para nadie que Rush (y el progresivo en general) ha sido visto muchas veces como un grupo "para hombres", lo que se ha plasmado en bromas, memes y hasta en el cine (como sucedió en la hilarante comedia "I Love You, Man"). Por ese lado, era natural que una buena parte de su hinchada pusiera el grito en el cielo ante lo que, para ella, tenía probablemente un sabor a 'traición de género' (si es que existe una ridiculez semejante), mientras ponía de inmediato en duda la capacidad de la artista e insinuaba que la elección se había dado únicamente con fines comerciales.
Clase maestra
No estamos en condiciones de hablar por los recalcitrantes, pero sabemos que, después de que empezaran a circular los videos del domingo, muchos hombres reconocieron haberse equivocado y alabaron a la dama, que, sin lugar a dudas, es una virtuosa.
Y lo que sí está completamente claro es que, el martes de esta semana, ella ofreció una performance espectacular, reproduciendo los arreglos de Peart cuando era necesario, pero dándole también al conjunto una potencia inaudita que se encontraba ausente en las actuaciones finales de la encarnación anterior.
Es imposible dejar de celebrar también a Lee, quien, en las mismas presentaciones de hace 11 años, cantó con una voz seriamente mermada, pero que ahora, ciertamente renovado, se escuchó casi siempre de maravilla, logrando alcanzar incluso algunas de las notas más elevadas de los antiguos registros.
El distintivo 'frontman' mantuvo además su maestría en el instrumento de las seis cuerdas, que resultó siempre imponente, y no desatendió sus responsabilidades en los sintetizadores, pese a que, en esta gira (titulada "Fifty and Something"), cuenta con el apoyo del tecladista Loren Gold.
Históricamente, Alex Lifeson se ha visto afectado en lo que respecta a esas consideraciones sobre la maestría instrumental que son tan apreciadas en el 'progre' debido a las comparaciones hechas entre su estilo interpretativo y el de sus compañeros; pero lo cierto es que el hombre -un creador de riffs consumado- ha tenido siempre a su cargo una responsabilidad enorme como guitarrista líder y rítmico de un combo caracterizado por su complejidad, y que, además de ello, ha sido capaz de crear solos que no tendrán la rapidez que algunos anhelan, pero que se mantienen como los más perdurables del género debido a su dinamismo y creatividad.
Desde el comienzo
Minutos antes del inicio del show, el entusiasmo de la audiencia, que llenaba por completo las instalaciones del Kia Forum, resultaba completamente evidente; pero el verdadero clamor se inició una vez que las pantallas gigantes se convirtieron en vitrina para una larga introducción que no sería lo único que se vería en ellas, ya que, a lo largo del espectáculo (plasmado en una puesta en escena de primerísimo nivel), se proyectaron toda suerte de imágenes, tanto coloridas como alucinógenas, a las que sumaron divertidos 'sketches' protagonizados por Lee, Lifeson, los personajes de "South Park" y el dúo de "I Love You, Man" conformado por Paul Rudd y Jason Segel.
Las primeras notas de la larga y épica "Xanadu" dejaron en claro que, en el aspecto musical, esto iba realmente en serio, y la segunda pieza de la noche, "The Spirit of the Radio", se mantuvo en el mismo cauce de la elegancia propia de fines de los '70, presente también durante las interpretaciones de "Freewill" (la popular oda libertaria, cuyas altísimas notas finales fueron alcanzadas por Lee) y "Subdivisions" (que tiene unos quiebres rítmicos impresionantes, pese a su abuso de sintes).
Tras ofrecer un sentido tributo visual a Peart, el grupo se enfrascó en lo que podría haber sido el segmento menos atractivo de la noche en cuanto al contenido clásico, ya que lo empleó para la interpretación de piezas más modernas y llevaderas, como "Bravado" y "Leave that Thing Alone"; pero la garra se hizo todavía presente en "Headlong Flight", del 2012, que tiene que ser una de las canciones más 'heavy' de su historia -y que, esta noche, sonó más metalera que nunca-.
En medio del mismo segmento, Rush insertó "The Trees", una reliquia del 78 que se inicia con una encantadora introducción acústica, para transformarse luego en una aventura rockera con pinceladas psicodélicas; y antes de darle paso al único intermedio, concluyó temporalmente los trámites con la aclamada "Limelight", (que, por supuesto, contiene algunos de los riffs más logrados de Lifeson).
Cierre de lujo
El descanso, de más de 20 minutos, permitió que la banda regresara con ánimos renovados para una segunda parte que fue ocupada inicialmente por el material ya citado del "2121", en el que se incluyeron "Overture" y "Temples of Syrinx", dos cortes explosivos que tienen que haber influenciado a bandas como Iron Maiden (y que, claro, son parte de una canción que se titula igual que el disco).
Pero hubo mucho más que disfrutar, desde la amabilidad presente en "Closer to the Heart" (que puede ser considerado como el tema más comercial del combo debido a lo mucho que pegó en las radios) y en "Time Stand Still" (que coquetea incuestionablemente con el pop y que fue interpretado al lado de Aimee Mann, como sucedió en la primera noche) hasta la contundencia eminentemente progresiva de "YYZ" y "Red Barchetta", pasando por el inquietante medio tiempo de "Witch Hunt" (que no se había tocado en vivo desde el 2011) y el heavy rock de la maravillosa "Anthem" (que no se había interpretado de manera completa desde 1978).
La misma parte se cerró con la infaltable "Tom Sawyer", el afortunado encuentro entre las tendencias más duras y las más accesibles de Rush que se lanzó en 1981 y que, desde entonces, se ha convertido no solo en la composición que nuestros amigos no pueden dejar de presentar en un concierto, sino también en una suerte de rito de iniciación para los bateristas con ínfulas de grandeza (y, sí, Nilles la tocó magníficamente).
El 'bis', de dos temas, se entregó completamente al rock'n'roll sin aspavientos, pero con personalidad y potencia, al estar compuesto por furiosas interpretaciones de "Finding My Way" y "Working Man", dos piezas decididamente 'zeppelianas' del primer álbum (cuando Peart no estaba todavía en la banda) que no contaron con los exquisitos cambios rítmicos de las épocas posteriores, pero que fueron tocados por el conjunto con una intensidad digna de celebración, sobre todo cuando se considera que tanto Lee como Lifeson tienen 72 años.
La versión 2026 de Rush regresa esta noche (jueves) al mismo lugar y concluye su periplo local el sábado. En vista de lo observado, es de esperar que esos dos conciertos resulten también sobresalientes. Cinco después después, la agrupación se trasladará a Ciudad de México para hacer de las suyas en el Palacio de los Deportes, y ya en el 2027, se presentará en Argentina, Chile (dos veces) y Brasil (seis veces), lo que quiere decir, obviamente, que tiene un enorme contingente de fanáticos latinos y está consciente de ello.
Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.
Copyright 2026 Tribune Content Agency. All Rights Reserved.