Boots Riley recupera la moda para las masas en la delirante 'I Love Boosters'
Aunque el cine estadounidense actual posee muchas aristas y vertientes, es todavía difícil encontrar en él a creadores realmente originales que, además, se entreguen por completo a la realización de obras alucinadas que respondan a lineamientos ideológicos específicos.
Pero eso es justamente lo que hace Boots Riley, conocido también como el líder del 'crew' hip hopero The Coup, quien luego de haber desarrollado una exitosa y combativa carrera como músico, se convirtió inesperadamente en director para darle vida a la incomparable "Sorry to Bother You" (2018), donde LaKeith Stanfield interpretaba al empleado afroamericano de una compañía de telemarketing que asumía una voz de blanco para triunfar como vendedor.
Después de eso, el oriundo de Chicago criado en Oakland volvió a sorprender con "I'm a Virgo" (2023), una de las series más peculiares que hayan pasado por las pantallas de televisión, distinguida por una trama nunca antes vista sobre un adolescente gigante y sobreprotegido que descubre el mundo exterior y que se va involucrando poco a poco en los movimientos sociales que se producen en este.
Ahora, Riley estrena "I Love Boosters", una comedia surrealista altamente política que se inspira en una canción de The Coup basada en mujeres de la vida real que roban prendas de vestir lujosas para venderlas a precios mucho más razonables, convirtiéndose con ello en una suerte de 'Robin Hoods' modernas.
Las virtudes del colorido film, que se encuentra protagonizado por Keke Palmer, Naomi Ackie y Taylour Paig, y que cuenta también con una participación muy especial de la mexicana Eiza Gonzalez, ameritaba por completo la conversación virtual que sostuvimos con el connotado autor, y que presentamos a continuación tanto en su versión original en video como en una trascripción de texto debidamente editada.
Boots, la canción, la canción original, "I Love Boosters", se publicó hace unos 20 años. ¿Por qué decidiste hacer la película ahora?
Es como si tuviera un cuaderno de ideas, un montón de personajes esperando. Pienso en situaciones. Pienso en personajes. Y el mundo de la moda siempre me ha parecido muy interesante. Después de pasar muchos años como un rapero que no tenía un centavo, pero que trataba de lucir bien, tenía que conocer a los 'boosters'.
Empecé a escribir este guión en el 2018, y no había un "por qué" exacto en ese momento. Lo que sí sabemos ahora gracias a la publicación The Intercept -una revista de investigación con periodistas galardonados-, es que, a raíz de las protestas por lo de George Floyd, los sindicatos policiales se unieron y contrataron a publicistas para que estos le propusieron a los medios historias sobre el supuesto aumento de la delincuencia con la finalidad de que la gente tuviera miedo, aunque, en realidad, los delitos estaban bajando en diferentes lugares.
Eso aparece en el guión que escribí antes de que se diera, y fue uno de los factores por los que parecía que lo que estaba poniendo ahí era premonitorio. Ha pasado con todas mis facetas artísticas, y ha pasado por la sencilla razón de que seguimos teniendo el capitalismo. Aunque se vendan como situaciones nuevas, estas son situaciones realmente antiguas. Llevan mucho tiempo haciendo eso con las comunidades de color, exagerando algo que existe, pero no a esos niveles. Espero poder crear algún día una obra que quede obsoleta.
Cuando tienes conciencia social, tu trabajo seguirá siendo aplicable a situaciones actuales, y eso es interesante, porque no se trata solo de que tienes conciencia social, sino de que le demuestras además a la gente que, por pensar como piensas, no quiere decir que estés necesariamente en contra de cosas que la gente podría pensar que rechazas. Me refiero específicamente a la moda. ¡Mira el sombrero que llevas! Te gusta la moda, pero no la que se utiliza para explotar a la gente y ganar mucho dinero.
No se puede escapar de lo que nos rodea. No pretendo que la gente cambie su estilo de vida; lo que intento es que cambiemos todo el sistema económico y la forma en que funciona el mundo, porque esa es la única respuesta. Hasta entonces, nos seguiremos expresando artísticamente, y eso forma parte de este sistema.
Llevas un buen tiempo trabajando en esto, pero ahora mismo la moda está de moda; hace una semana, además de encontrarse ya en cartelera otra película sobre moda, tuvimos la Gala del Met, que usaba el lema "la moda es arte", pero que fue a la vez muy criticada por la participación masiva de Jeff Bezos.
El capitalismo mercantiliza todo lo que es bello. Hoy en día, incluso nuestras amistades se mercantilizan a través de las redes sociales. Se ha convertido en un intercambio. Y ni siquiera es por nuestra culpa. El amor también cae ahí. El arte. Los objetos del hogar.
¿Qué pasaría si tuviéramos un mundo en el que la gente controlara democráticamente la riqueza que creamos con nuestro trabajo? ¿Cómo serían las relaciones? ¿En qué tipo de cosas nos veríamos envueltos? El hecho de que la gente viviera junta no tendría nada que ver con la necesidad de tener un hogar. Se trataría de cosas de verdad. Y luego, el arte. ¿Y si todo el mundo tuviera tiempo para dedicarse al arte? ¿Qué tipo de cosas veríamos? En este momento, hay por ahí algún genio artístico que tiene que pasarse la vida barriendo suelos.
¿Qué opinas del estado actual de la industria cinematográfica? No eres un cineasta comercial, ni convencional, pero incluso las películas más 'mainstream' del momento están teniendo que mencionar cosas que son reales. Por ejemplo, estaba hablando de "la otra" película sobre moda, y mencionan ahí algo sobre las prácticas de explotación de la misma industria. También dicen algo así como: "Lo que hacemos es arte, pero es demasiado caro para la gente común y corriente".
Pero, claro, no dicen nada sobre el materialismo dialéctico ni ofrecen ideas para lidiar con el problema, como lo hace "I Love Boosters". Y no muestran a personajes de otros países que están siendo explotados por empresas estadounidenses, como lo hace "I Love Boosters". De todos modos, ¿crees que algunos cineastas de la actualidad se están esforzando más por cuestionar el sistema?
No lo sé. Yo vengo de una organización muy disciplinada. Me dediqué al arte para hablar de las cosas de las que hablo. Así que creo que la culpa es de los movimientos, por no haber llegado a los artistas desde el principio. No creo que un artista que quisiera hacer "The Devil Wears Prada" de repente vaya a decir: "Oh, voy a meter algo radical en mi obra". Las motivaciones son diferentes.
Creo, simplemente, que necesitamos un movimiento más grande que produzca artistas más radicales. Creo que, por ejemplo, si la policía está sacando los muebles de la casa de alguien porque lo están desahuciando, pero hay un movimiento en el que la gente vuelve a meter los muebles para evitarlo, eso puede producir que haya por allí un niño de 12 años cuyo arte va a ser diferente al de alguien que se ha politizado siendo ya un artista.
La respuesta que nos da el arte es crear el tipo de movimiento que necesitamos; y el tipo de movimiento que necesitamos ahora mismo para influir en el poder es un movimiento obrero radical, militante y de masas. Uno que pueda recurrir a la huelga para paralizar amplios sectores de la industria con el fin de influir en las políticas.
Muchos de nosotros nos sentimos impotentes en este momento, y es por eso también que el arte actual menciona algo al respecto; pero es como si fuera nihilista, como si no hubiera nada que hacer, porque no han visto un movimiento que pueda ganar. Y yo he visto un movimiento que puede ganar. Alcancé la madurez política cuando tenía 14 y 15 años en el Valle Central de California.
Yo no vivía allí, pero participé en los proyectos de verano que se llevaban a cabo en ese entorno. Estábamos ayudando a crear un sindicato antirracista de trabajadores agrícolas con personas que habían sido estudiantes en México y que escaparon de la masacre del 68 para continuar con su política revolucionaria en Estados Unidos.
Vinieron a involucrarse con César Chávez, porque pensaban que ahí estaba la revolución; pero, rápidamente se dieron cuenta de que, en realidad, él estaba deportando a gente, por lo que lo dejaron y crearon su propia organización junto a Epifanio Camacho, que originalmente era uno de los colaboradores de Chávez, pero era miembro del Partido Comunista. Se unieron al Partido Laborista Progresista, y ese fue el movimiento al que yo llegué en los años 80, cuando hablaban de cómo podrían organizar huelgas y paros laborales que no se limitaran a ese lugar, sino que se extendieran por todo el país.
La idea es que la clase trabajadora pudiera tener un movimiento poderoso que pudiera volverse revolucionario. Independientemente de si la gente está de acuerdo conmigo en este aspecto, la cuestión es que eso es lo que me da una pasión, una dirección.
Hablando de los latinos, tenemos que mencionar a Eiza González, quien tiene un papel sustancioso en "I Love Boosters". Tus dos producciones anteriores tenían personajes femeninos muy fuertes, pero los protagonistas eran, en su mayoría, hombres. Esta película te encuentra trabajando finalmente con un reparto centrado en mujeres.
Bueno, no quiero que se ignore el hecho de que en "I'm a Virgo", una de las protagonistas era una activista negra que nos guiaba a través de muchas cosas. En este caso, la cuestión iba por el lado de mis experiencias. Yo pensaba: "¿Cómo es el movimiento sindical?». Y esto es algo que ocurre principalmente con mujeres.
Según las experiencias que he tenido en la vida, la mayor parte de los 'boosters' son mujeres. Había un grupo famoso de ellas en el Área de la Bahía que se llamaba las Rainbow Girls. Muchas de ellas eran mujeres trans. Por mis propias vivencias, quería que se representara la organización sindical en ese lugar.
Y eso significaba tener también a una mujer latina. Fue mi director de casting quien me dijo: "Tienes que ver el material de Eiza". Siempre intento que la gente haga cosas que no ha hecho antes. No me interesa que todo cuadre matemáticamente, sino el tipo de personaje que podemos crear.
Nunca había visto a Eiza, y además, ella aportó muchas cosas al personaje, como lo del 'vaping', que fue idea suya. De hecho, el personaje acabó siendo más juguetón de lo que yo había escrito, y eso estuvo muy bien.
Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.
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